La IA no manda. La IA sirve.
Nuestro principio fundacional cabe en una frase. En la práctica es una arquitectura con dos mitades: la GPU interpreta (lee documentos, conversa, propone) y la CPU calcula (contabilidad, impuestos y nóminas salen de código determinista que no improvisa).
Un impuesto no se presenta porque un modelo quiera: se presenta cuando el código valida y tú confirmas. Cada acción queda registrada, y nada se ejecuta sin ti.
